martes, 25 de enero de 2011

Mi Primera Vez

La habitación estaba llena de humo denso,en el toca discos sonaba un tema de Jannis Joplin y el calendario llevaba parado desde febrero del 96.Lo que parecía un papel arrugado entremezclado con chustas en el suelo,no era mas que eso,un papel arrugado y entremezclado con chustas de porros de hashis(muy bueno por cierto)con la diferencia de que este papel portaba en el un suspiro,un atisbo de consuelo,un numero de teléfono.
El numero pertenecía a Mercedes,una compañera de instituto que me encontré cuando estaba tomando unas cervezas por el centro.Había pasado mucho tiempo....15 años.
Ella no había cambiado nada,orejas pequeñas,mentón egipcio y ojos azules seguían haciendo que la admiracion carnal por ella siguiera viva.Llevaba un jersey con los hombros al aire,brillaban.Nada de tirantes de sostenes ni ningún otro obstáculo en el camino visual de su figura,lineas curvas que cualquier loco de los coches hubiera deseado recorrer de hombro a hombro.Un pantalón vaquero hacia de sus posaderas mi lecho de muerte,y unos zapatos de tacón me llevaron a pensar que el fetichismo seguía haciendo mella en mi.La reconocí por las manos,inconfundibles,perfectas.Eran unas manos de pianista,pero curtidas,como si la vida la hubiera obligado a tener que trabajar con ellas.Yo ya se lo decía,"Tienes unas manos preciosas,mas que tu sonrisa...."y ella se ruborizaba.Eramos jóvenes.
Cuando toco mi espalda y me gire,mis ojos no daban crédito,era ella,y volvía a pronunciar mi nombre.Jamas pensé que volvería a ver esos labios pronunciando mi nombre de nuevo,pero no solo pude verlos,los pude sentir cuando por culpa de la música,tuvo que gritarme al oído.Volvía a a estar cerca de mi,a pocos centímetros,tocándome.Mi cuerpo no reaccionaba.Yo no reaccionaba.
-Soy yo,Mercedes-dijo ella
-Ya ya...-conteste yo sin saber donde meterme.
-Parece que no te alegras de verme...-siguió
-Debería??

Ella fue la primera mujer que bese y la primera mujer que odie.La primera mujer que me abandono y la primera mujer que ame.Todo en ese orden "desordenado".El azar quiso que nos encontráramos otra vez y ella apunto su numero de teléfono en un papel para dármelo,no dijo nada mas,me dio dos besos y se fue,volviéndome a dejar escuchando el silencio mientras los vatios de la puta sala reventaban los tímpanos a los bailarines de mi alrededor.


El suspiro se desvaneció y el atisbo de consuelo se rompió en tantos añicos que hubiera costado barrerlo,convirtiéndose así el papel en eso,en un trozo de papel rodeado de chustas de buen hashis.

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